Malinterpretando el feminismo

Fotografía: Carla Patiño

Por: Rosmery Cueva Sáenz / Artículo

El feminismo es probablemente uno de los asuntos que más debate genera en el mundo. El tema resulta tan complicado que no basta leer la definición en un diccionario o conocer el concepto de algún especialista. Existe tanta confusión sobre el término que muchas personas han llegado a afirmar que el feminismo representa el odio de las mujeres contra los hombres y NO, definitivamente no es lo que representa.

Aclaremos el asunto. El feminismo no señala, como muchos creen, que las mujeres son mejores que los hombres; por el contrario, busca una transformación social para que exista igualdad de derechos entre ambos géneros, sin ningún tipo de discriminación.

“Entendemos por feminismo, de acuerdo con una tradición de tres siglos, un tipo de pensamiento antropológico, moral y político que tiene como su referente la idea racionalista e ilustrada de igualdad entre los sexos”, señala la filósofa y ensayista española Cecilia Amorós, una de las principales autoras de la teoría feminista.

“Y si el movimiento se basa en el igualitarismo, ¿por qué no se cambian el nombre?”,  he escuchado decir a varias personas. Espera. Hay algo más. Ante la evidente desigualdad social hacia las mujeres, el machismo (creer que las mujeres son inferiores respecto a los varones) y la misoginia (aversión hacia las mujeres), el feminismo tiene como principal objetivo cuestionar la dominación y la violencia de los hombres sobre las mujeres. Y esa función puede, tal vez, generar la siguiente pregunta: ¿la existencia del feminismo está realmente fundamentada?

Solo pensemos en el Perú y detallemos con cifras cómo la violencia de género se ha convertido en un flagelo:

  • Según la Defensoría del Pueblo, al menos 10 mujeres son asesinadas cada mes por sus parejas.
  • El Ministerio de la Mujer detalla que desde 2011, 498 mujeres fueron víctimas de feminicidio y en lo que va del año se han registrado 54 feminicidios y 118 casos de tentativa.
  • Un estudio revela que cerca de 20 personas son violadas sexualmente al diario y del total de los casos, un 93% son mujeres.
  • En 2016, los Centros de Emergencia de la Mujer ya atendieron más de 32.000 casos de violencia familiar y sexual. Un 86% de las víctimas fueron mujeres y un 14% hombres.
  • Una encuesta nacional de salud familiar revela que 6 de cada 10 personas toleran la violencia contra la mujer y un 50% de las mujeres agredidas no denuncian los abusos por vergüenza, miedo o desconfianza en las autoridades.

¿Quedan dudas?

Y después de tantos años, ¿qué ha conseguido el feminismo? Las mujeres pueden votar, ir a la universidad, ser médicas, abogadas, juezas o congresistas, denunciar a sus esposos si las golpean y que estos sean detenidos, comenzar un negocio y obtener un préstamo, poseer una propiedad, testificar en defensa de ellas mismas si afrontan un juicio, entre otros derechos.

¿El feminismo seguirá siendo necesario? Tomemos como ejemplo nuevamente al Perú: el Estado, pese a reclamos, todavía no le otorga a la mujer el derecho de decidir sobre su propio cuerpo. Incluso en el peor de los casos, si quedan embarazadas producto de una violación y abortan (por lo general, en un procedimiento clandestino que carece de seguridad), cometen un delito. ¿Cuántas mujeres están en riesgo? Según estudios de organizaciones sociales, en el país, 34 de cada 100 mujeres, de entre 10 y 19 años, quedan embarazadas producto de una violación. El Ministerio de Salud detalla que 29 de cada 100 muertes de madres adolescentes están relacionadas con el aborto.

Sí, sigue siendo necesario. Aún se necesita luchar contra todas esas creencias innecesarias y perjudiciales, como las del cardenal Juan Luis Cripriani, que no ha tenido reparo en afirmar que el alto índice de niñas violadas en el país es responsabilidad de la mujer, por ponerse “como en un escaparate, provocando”.

Pese a la diversas críticas de distintos sectores (políticos, sociales, religiosos, entre otros) lo que no se puede cuestionar es que el feminismo no existiría si los derechos de las mujeres no fuesen vulnerados.

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