Ese camino existe

Fotografía: Juan Osorio Ruiz

Entrevista a Luis Fernando Cueto / Por: Juan Osorio Ruiz

Con Ese camino existe, Luis Fernando Cueto, ex policía, abogado y escritor, alcanzó el reconocimiento de la crítica y el más importante premio nacional de literatura en 2011: el Copé de Novela. Varios años y varias novelas después, Luis Fernando visita  Lima para presentar una reedición de su más premiado libro. En una mesa del añejo local de la Casa de la Literatura, le robamos unos minutos para indagar sobre sus varios y diversos oficios, su labor literaria y sus  recuerdos infantiles, esos que inevitablemente conducen a la nostalgia.

Usted fue policía, ahora es abogado y, además, escritor, ¿se pueden desempeñar tantos y tan diversos oficios?

Empecé escribiendo mi primera novela cuando estudiaba derecho y todavía era policía. Cada cierto tiempo la retomaba y cuando me retiré de la institución ya tenía la novela lista: Lancha varada, de la cual no quedan más ejemplares. Pienso que ahora estoy más dedicado a escribir. Se puede decir que mi quehacer esencial es la literatura y mi hobby es el derecho.

¿Ya puede vivir de sus libros?

Creo que ahora son una gran ayuda para mi economía. No vivo exclusivamente de ellos pero me ayudan bastante. Las editoriales me pagan al publicar mis libros y siempre que estoy por acabar uno muestran interés por mi trabajo, con voluntad de editarme. Es como un ahorro para el futuro, más adelante quizá viva solo de lo que escribo.

Usted dijo que cuando entró a la policía su conocimiento sobre el Perú era limitado, parcial, y que es allí donde aprendió mucho de cómo era el país, cómo es la gente en realidad. Esto se parece un poco a lo que le sucede a Vargas Llosa cuando ingresa al Leoncio Prado.

Claro, es cierto. Uno no termina de comprender el país hasta que no está reunido con todos los componentes culturales, raciales y sociales que lo integran. Yo era un muchacho provinciano del norte del Perú, de un distrito muy chico, y cuando vine a Lima me deslumbró toda esta monstruosidad. Sin embargo, no comprendía el país porque no es suficiente conocer cómo está configurado geográficamente, sino que es necesario también conocer la geografía humana. La conocí desde el primer día de internado en la policía. Viví con gente que venía de los lugares más recónditos del país, estaban allí todas las sangres, todas las idiosincrasias, todas las culturas, todas las naciones. Fue un proceso violento, traumático, vertiginoso, con un aprendizaje aceleradísimo y creo que eso cambió totalmente mi forma de ver este país.

¿Sus colegas policías sabían de su afición literaria?

Algunos de ellos sí porque incluso escribía en los días de guardia o cuando estaba de franco. Sucede que no tenía casa en Lima, hasta ahora no la tengo, vivía en pensiones, en cuartos alquilados y en algunas unidades de la policía a las que llegaba. Cuando estaba en la escuela salíamos de franco los fines de semana y yo no tenía a dónde ir. Dar vueltas por el parque universitario me aburría, muchas veces prefería quedarme dentro, hacía la guardia de otros, me traía unos cuantos regalos de la calle, un poco de comida y tenía todo el día incluso para hacer poesía. Me dedicaba mucho a escribir como una forma de entrenamiento, leía libros de autores conocidos o no tan conocidos que a mi me gustaban y trataba de escribir largas páginas de acuerdo a cómo ellos escribían, a lo Arguedas, a lo Ciro Alegría, a lo Tolstoi, a lo Carlos Fuentes, a lo Vargas Llosa. Trataba de imitar cómo escribían y no me daba cuenta de que inconscientemente estaba buscando mi propia forma de escribir.

En Ese camino existe habitan personajes muy duros, gente muy cruel,  pero también hay varios actos de nobleza, ¿cómo es posible que existan ambas actitudes en un mismo escenario?

Cuando uno está en la guerra sufre un proceso de deshumanización. Es un escenario que va destruyendo aquellos elementos que componen los rasgos de la humanidad, se actúa por instinto, con reacciones primitivas, pero a pesar de ello, incluso en los momentos más crueles y más sórdidos, salen a flote rasgos de humanidad. A pesar de que la violencia nos aplasta y nos trata de bestializar, siempre hay un rasgo humano en nosotros. Es como una lucha sorda entre el proceso de deshumanizarse y un espíritu de humanidad que nos quiere rescatar, una lucha constante, por eso incluso después de una batalla, entre los cadáveres, entre los heridos, siempre se ven gestos de nobleza, de bondad, incluso hay lugar para el amor, para el amor filial, maternal y para el amor físico también.

Hay una persona que está muy presente en su vida, su abuela, ¿cómo fue su infancia cuando usted vivió con ella?

Mi abuela era una mujer quechuahablante. Teníamos largos paseos. Yo vivía en su casa y ella me iba descubriendo el mundo con sus palabras, con su voz. Todo lo que me rodeaba en ese entonces, el mar, las islas, la playa, las noches de cielo despejado, la luna, las estrellas, el desierto, las dunas, todo tenía una explicación casi fabulosa, mítica a través de mi abuela. Creo que eso me ha servido mucho en mi ejercicio de escritor. De alguna manera tengo ese germen inoculado de la ficción, de dar explicaciones casi fabulosas a todo lo que me rodea. Mi abuela, en su escaso conocimiento, en su poca capacidad de expresión porque hablaba en quechua y en castellano y en un idioma que ella había inventado, me explicaba todas esas cosas. No sabía decirme, por ejemplo, por qué estaba la isla al frente, entonces me inventaba un mito, una historia. Yo aprendí a descubrir el mundo así, de la mano de mi abuela.


Luis Fernando Cueto Chavarría nació el 9 de marzo de 1964 en Chimbote. Se graduó de abogado en 1987. Ha publicado los libros de poesía Labra palabra y Raro oficio; las novelas Lancha varada, en 2005; Llora corazón, primera edición en 2006; y, posteriormente, Días de fuego, entre otras.
Ganó el Premio Copé Oro Internacional en novela en el 2011, con Ese camino existe.

Además es profesor visitante en diversas universidades de nuestro país, desarrolla ponencias, cátedra y talleres de literatura.

One thought on “Ese camino existe

  • 18 Agosto, 2017 at 10:53 am
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    Mis felicitaciones por los logros querido Luchín, estoy segura que el éxito te acompañará de la mano de cada obra que publiques. Como chimbotana me siento orgullosa de tí y más aún, conocerte desde la niñez. Un gran abrazo amigo.

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