Cantar de los cantares

Por: Juan Osorio Ruiz / Artículo

Hubo un momento en la historia reciente del cine peruano en el que se dijo que había un despertar, el entusiasmo, aunque desmedido, era de alguna manera comprensible, se había estrenado la formidable “Días de Santiago” y luego “Madeinusa”, dos películas que hacían prever el resurgimiento de nuestro cine con propuestas y calidad inusuales. Josué Méndez, el director de “Días de Santiago”, se fue rezagando y sus posteriores trabajos no alcanzaron el nivel esperado. Por su parte, Claudia Llosa siguió en racha, luego de “Madeinusa” vino el abrumador éxito de “La teta asustada”, que logró una nominación a los Oscar pero sobre todo porque se alzó con el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín. Aquel día de la premiación en la Berlinale la enorme Tilda Swinton anunció, en un español mal pronunciado, a la ganadora del festival, de inmediato Claudia Llosa se fundió en un abrazo con Magaly Solier, la protagonista de la película. Recuerdo claramente cuando Magaly tomó el micrófono e intentó, con poco éxito, agradecer el premio, sus palabras se ahogaron entre la emoción y la urgencia del momento.

Alguien le pidió que hable en su lengua natal, y la sugerencia fue acertada, la temblorosa Magaly recobró la seguridad y fluidez necesarias; el problema fue que los organizadores no tenían un traductor que supiera quechua. Su discurso se volvió ininteligible. Nadie en el recinto podía entender lo que Magaly trataba de decir allí, parada en la Berlinale armando tremendo alboroto, porque ese no era sólo un premio a una película, allí estaban sucediendo cosas muchos más trascendentales, los peruanos intentábamos a duras penas recuperarnos de una guerra fratricida que había dejado profundas heridas en las mujeres pobres, quechuahablantes, postergadas y ninguneadas en su dolor. Magaly se dio cuenta del impedimento que suponía el lenguaje así que recurrió al idioma universal de la poesía, la melodía y el canto, y entonces cantó:

Taqsachallaraqmi ñoqa callascatiy /
wichicucurqani, maquichallayta pu, paquirporqani pu /
chaypi ñataqmi takiycapuwarqanki/
takisun, takisun sumaq caqta takisun /
nanayninchiqta pakasun /
qonqanaypaq mamallay /
takiycapuway mamallay.

(Cuando yo estaba muy pequeñita aun /
me caí muy fuerte y me rompí la manito /
y en ese instante tú me cantaste /
cantemos, cantemos, un canto hermoso cantemos /
nuestro dolor escondamos /
para olvidarlo madre mía /
cantádmelo madre mía.)

Y aunque tal vez nadie entendió sus palabras, todos comprendimos su mensaje.

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