MENTES PELIGROSAS

Entrevista a Wynnie Mynerva / Por: Juan Osorio

Llegué a su taller sin preguntas preparadas. Sabía de la exposición que montó en una galería miraflorina y que fue retirada a los pocos días porque al pùblico le pareció demasiado obscena. “Vengo un poco con la mente en blanco y quiero obtener la información de primera mano”, le dije y ella estuvo de acuerdo.

Yo soy de Villa el Salvador, un distrito muy precario en donde habían vecinas que se prostituían y luego inducían a sus hijas a seguir en ese mundo, además mis vecinos estaban dedicados a la delincuencia, así que a mi alrededor habían drogas, prostitución, muerte; salías a comprar el pan y veías gente asesinada, golpeada, siempre he vivido cargada de violencia.

Y a pesar de estar inmersa de ese mundo hostil, Wynnie siempre estuvo especialmente interesada en las imágenes, en las formas, en el arte.

En mi anuario del colegio, a los once años, decía que quería ser artista, me da risa, pero a esa edad ya lo tenía claro.

Tan claro que a pesar de ser buena con los números y las matemáticas, eligió la Escuela de Bellas Artes como su centro de estudios. Sus padres no tuvieron más remedio que aceptarlo.

Hubo frustración en ellos porque yo creo que todo padre vive una vida por dos, la vida que han perdido, pues deben dejar metas y sueños, y esa vida perdida la vuelcan en la del hijo como una especie de redención, pero se dieron cuenta que yo no iba a salvarlos porque mi camino era distinto.

Un camino en un solo sentido y sin posibilidad de regreso.

Porque cuando decides vivir del arte te das cuenta que ya no es posible dar marcha atrás, ya no puedes regresar a una oficina, esa vida ya no es una posibilidad porque te hace daño.

Las paredes de su taller están cubiertos de dibujos y pinturas de gente desnuda, aquí todo es tan explícito que la pregunta es inevitable.

Fue sobre todo una opción y un ideal estético, yo he sido consumidora de pornografía, me gusta la imagen y me gusta regocijarme en ella, además hay infinitas posibilidades por explorar. Así como dicen que en algún lugar hay un libro escrito especialmente para ti, bueno, lo mismo ocurre con la pornografía (risas).

Pero una cosa son las pinturas y otra muy distinta hacer una serie de esculturas mostrando órganos sexuales que son réplicas exactas de gente común y corriente.

Empecé pintando mujeres gordas, me gustaba esa exuberancia, lo excesivo y tal vez tenga que ver con mis orígenes, mi infancia en un entorno donde todo era crudo, siempre al límite. Luego me puse a pintar a gente teniendo sexo, eso fue mucho más riesgoso, estaba rompiendo más parámetros. Después quise hacer dildos, me di cuenta que a esos juguetes les faltaba gracia y realismo. Entonces pensé que había un muestrario o un registro médico de donde yo pueda tomar moldes lo más real posibles, pero no existía tal cosa.

Pero las personas podrían preguntarse, qué sentido tiene todo esto, mostrar penes y vaginas y demás…

Siempre tiene que haber alguien que arriesgue primero para que luego más personas hablen del tema. Hay muchos estereotipos al rededor del sexo, la gente se siente insatisfecha con su propio cuerpo, si por ejemplo hay algo en tu rostro que te desagrada, de tanto mirarte en el espejo terminas asumiéndolo y sigues con tu vida, pero eso no pasa con tus genitales, porque los hemos cubierto con prendas, yo misma he descubierto que soy bastante normal.

Y esta muestra terminaría siendo no sólo un trabajo individual sino más bien un acto comunitario.

Hice una convocatoria por web y muchísimas personas se ofrecieron para sacarles un molde, ahora la gente joven es menos pacata, las mujeres podemos reírnos de nosotras mismas. De hecho en la muestra utilicé mis moldes para hacer bocaditos, entonces literalmente una parte de tu cuerpo podía ser mordido por otra persona.

Estamos hablando casi una hora y Wynnie repite constantemente la palabra pornografía, ¿acaso el arte erótico es sólo un eufemismo?

Hay una diferencia social que me gusta, la pornografía está hecha para todo tipo de gente, en cambio “tienes que tener un grado de instrucción para entender el lenguaje erótico”. A la gente le da pena decir, oye he visto un video porno, pero se enorgullece de haber ido a una exposición erótica, incluso van con su mejor atuendo, eso es ridículo.

La reacción del público fue más o menos previsible: la exposición tuvo que ser cubierta por las mañanas, luego fue retirada. Hay gente que la insulta y la amenaza por las redes sociales, en fin.Ladran Sancho, señal que avanzamos.


Wynnie Mynerva Estudió historia del arte en la UNMSM y pintura en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes. Sus obras exploran el uso sexual del cuerpo y los tabúes por excelencia, donde el espectador se ve confrontado a la vergüenza no del todo olvidada de la pubertad.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.