Yoko en Lima

El pasado 18 de noviembre llegó por primera vez a Lima la exposición de la particular artista Yoko Ono en el Museo de arte de lima – Mali y en Proyecto AMIL.

Conocida por sus particulares obras alrededor del mundo, la esposa del fallecido cantante Jhon Lennon llega con una propuesta enfocada en la violencia de género que busca gritar a la  reflexión, exponiendo casos reales de chicas peruanas victimas de todo tipo de violencia, escritas de puño y letra por las mismas víctimas.

¿Cómo?

Yoko creó una convocatoria en dónde invitaba a chicas a contar sus testimonios en una plataforma web, dónde también subirían una foto de sus ojos. La tarea era simple, exponer tu caso, alzar tu voz, tener la oportunidad de no callar. Debo admitir, una idea que llamó mi atención desde el primer momento y también me animé a participar.

“Yoko Ono, universo libre” inauguró con bombos y platillos en noviembre, sin embargo, como buena limeña que se respeta, yo recién la pude ver el fin de mes pasado, claro, aprovechando la iniciativa de la Municipalidad de Lima de museos gratis cada último domingo del mes. Así que entré al museo sin pagar entrada.


Yo me dirigí al MALI, ya que es un punto referente para visitar uno o dos museos más de pasadita en el centro de lima. Llegué como a las 3:30 pm. Y como fui con un amigo extranjero, primero hicimos el típico recorrido de las obras del MALI, obras que se exponen durante todo el año en dónde pudimos apreciar pinturas en óleo de distintas corrientes icónicas de Lima. También pudimos ver las distintas salas de exposición de alfarería precolombina, textiles, arte y platería. Así como la sala de fotografía, dónde apreciamos con asombro lo mucho que ha cambiado la capital desde los inicios fotográficos. Esta es una muy buena sala para entrar en nostalgia y admirar a la vieja lima de antaño, a través de retratos de su gente, sus calles y sus fiestas.

Debo admitir que mientras íbamos terminando de apreciar la exposición me sentía algo nerviosa, ya que realmente no sabía si es que mi testimonio iba a estar expuesto y si lo estaba, no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar, qué iba a pasar al leerlo nuevamente, qué iba a sentir al ver como las personas lo veían, entre otras interrogantes más que hacían de todo este recorrido el más excitante hasta ahora.

Terminamos de ver las obras y bajamos al primer piso donde se encontraba el universo libre de Yoko. No se imaginan mi sorpresa al ver entre todos esos ojos, los míos. Me congelé, era de esperarse. Traté de disimular, realmente sólo yo me pude reconocer entre tantas fotos. Aun así el sentimiento era abrumador y mi corazón no podía mentir al ver plasmadas mis palabras en la pared. Imagino que miles de chicas debieron haber sentido lo mismo y hasta peor, ya que varios de los testimonios eran realmente fuertes al estómago, eran relatos contados al detalle. No puedo imaginar el proceso de sentarse, como yo, frente a una máquina y revivirlo de nuevo, pero realmente ese era el objetivo: Impactar, gritar de una forma tan sutil y al mismo tiempo tan ruidosa que sane, que rompa, que te haga voltear la mirada.

La simpleza de la obra no me sorprendió, ya que a pesar de tratarse de vinilos de palabras, escaleras de color dorado, un cortometraje muy femenino y frases referentes a la libertad, realmente te daba tiempo y espacio para reflexionar. Siento que hubiera sido muy diferente el sentimiento si es que la obra hubiera usado más elementos o colores. Todo era casi en blanco y negro, lo cual me pareció excelente, puesto que apenas llegabas lo que impactaba eran los testimonios y las fotos de las víctimas, luego cuando seguías avanzando veías cosas muy simples, tenues a la memoria que ayudaban a rescatar el verdadero sentido de toda la exposición: Las víctimas, eso era lo ruidoso, lo que valía la pena llevarse en la cabeza.

Realmente debo decir que me impacto, no sólo por el topping de la obra, el cual definitivamente toca carne, sino también por la forma en el la artista quiso conectar con el público y hacerlos parte de ella. Para mí, cumplió su cometido. Pude cerrar un acto de violencia después de 6 años y aunque jamás hice mucho tema de ello, verlo en esa pared y poder realizar el proceso de escribirlo y revivirlo nuevamente me ayudó a sanar y al ver que aunque suene siempre a cliché, nunca estás realmente sola. Gracias, Yoko.

“Escucha tu corazón, respeta tu intuición, manifiéstate no hay límites. Ten coraje, ten rabia, estamos todas juntas, sigue a tu corazón, usa tu intuición, manifiéstate, no hay confusión. Ten coraje, ten rabia, estamos resurgiendo”. – Frase de bienvenida a la obra.

Detalles del recorrido:
Lugar: MALI (Paseo Colón 125, Lima)
Temporada: Del 18 de noviembre al 16 de febrero del 2019.
Horario de atención: De martes a domingo, de 10 a.m. a 7 p.m.
Ingreso: ENTRADA LIBRE

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.