«DAMA ROJA VESTIDA DE VERDE» DIANA RIESCO-LIND

Hasta el 11 de mayo
Casa Museo Marina Núñez del Prado
(Calle Ántero Aspíllaga 300, San Isidro)
De lunes a sábado, de 9 a.m. a 5 p.m.

Ingreso libre

«Dama roja vestida de verde», novena individual de Diana Riesco-Lind; presenta pintura, escultura, vídeo e instalación. La serie, de carácter hiperrealista, refleja el compromiso del arte con la cultura y el cuidado del medio ambiente. La propuesta artística concibe la Amazonía como un ser femenino; fértil, orgánico y diverso; fuente indispensable de vida; y destaca el papel de la mujer en el desarrollo de las artes tradicionales sobre la base de costumbres ancestrales, heredadas de generación en generación.

El nombre del proyecto refiere a la tierra arcillosa y rojiza de Pucallpa que es cubierta por el manto verde de la vida silvestre. Las pinturas retratan la vegetación de territorios vírgenes. Las esculturas representan a la mujer como agente activo en la lucha por sus derechos. Una de las instalaciones en cerámica revela las características plásticas de la estructura foliar de la flora ucayalina. El vídeo captura la esencia del vínculo del ser humano con la madre selva a través de la empatía y respeto hacia el espacio que le brinda alimento, abrigo y refugio.

Sobre la artista.

Natural de Ucayali, nace en 1980. Es magister en arte con especialización en medios digitales de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y licenciada en arte con especialidad en pintura de la PUCP. Presidenta de la Asociación Cultural Centro Selva Arte y Ciencia. Su obra forma parte de colecciones privadas en Australia, Alemania, Suecia, Noruega, Dinamarca, Estados Unidos y Perú. Finalista en el Premio ICPNA Arte Contemporáneo 2019. Actualmente, expone en la Casa Museo Marina Núñez del Prado tras participar en Art Lima 2019.

Texto curatorial:

DAMA ROJA VESTIDA DE VERDE

Por más de quince años he trabajado el tema de nuestro vínculo con la tierra a través de la observación de la naturaleza y el registro en base a las experiencias de quienes la habitan. Considero que, buscando nuestras conexiones comunes, logramos crear una empatía con los demás miembros de una casa común, que es nuestro planeta.

La Amazonía Peruana, cubre alrededor del 60% de nuestro territorio nacional, y bajo ella, existe una tierra arcillosa de color rojo, que inspiró el nombre de la ciudad de Pucallpa. En quechua: Puka Allpa; en shipibo: May Ushin. Es decir, «Tierra Roja».

Siendo este mi lugar de nacimiento, ha forjado desde mi niñez mi diálogo con la tierra, el cual gira en torno a la Amazonía, lugar donde hasta los árboles tienen madre. Ahí, las mujeres siguen la tradición de esculpir, tejer y bordar el algodón de sus bosques y el cultivo. La cultura y tradiciones suelen pasarse de generación en generación, de madres a hijas, de abuelas a nietas.

Las que caminaron en estos espacios antes que yo, gozaron de su belleza y sabiduría, pero a la vez sufrieron los conflictos y realidades de sus tiempos.

La tierra, como elemento de mi trabajo, ha sido recogida literalmente del suelo, donde han dado pasos generaciones de antecesores. Así como ha sido lugar de caminos que han visto el terrorismo y narcotráfico; asesinatos y desapariciones; a la par han acompañado a las familias, y con ellas la esperanza y el progreso.

Las niñas que marchan se inspiran en una fotografía tomada a inicios de los 70’s, durante una marcha escolar en las calles no asfaltadas de Pucallpa, en las que mi madre participaba. Esta clásica tradición de marcha militar que hacemos en los colegios peruanos por celebración de Fiestas Patrias, alcanza un significado particular cuando son todas mujeres y parte del mismo material que pisan. Tomando conciencia sobre la delicada realidad que atraviesan las mujeres en el mundo, ellas nos representan a todas, las que estuvieron y estarán afirmando el camino y a las que vienen detrás.

El cántaro tiene una tradición especial en el mundo, asociado a la recolección y distribución de agua para la comunidad. Su diseño, son interpretaciones de la forma de vasijas shipibas con características femeninas. Estas me hacen pensar en la creación del ser humano y la mujer, quien particularmente fue concebida para habitar la tierra. Me recuerdan las Venus del mundo antiguo y su fuerte color me sugiere coraje y lucha.

Por generaciones, la Amazonía ha sido olvidada por las autoridades y vista como una masa verde inhabitada; sin culturas, tradiciones; con carencias y necesidades. Este discurso se veía reflejado en los textos escolares y universitarios, en los que el estudio del territorio más extenso de nuestro país, estaba en muchos casos ausente.

Esta muestra busca visibilizar las realidades del espacio geográfico de la Amazonía, como figura de características asociadas a lo femenino, que abarca en ella a todas las demás figuras relacionadas, que luchan en sus vastas tierras. Como un espacio fértil, orgánico y diverso que lejos de estar en una espera pasiva, se encuentra en constante movimiento y diálogo con el mundo, buscando ser escuchada.

Diana Riesco-Lind
Artista curadora

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